Tosui era el maestro de zen que abandonó el formalismo de los templos
para vivir bajo un puente con los mendigos. Cuando era muy anciano, un
amigo le ayudó a ganarse la vida sin mendigar. Mostró a Tosui la manera
de recoger arroz y preparar vinagre a partir de los granos, y Tosui hizo
esto hasta que murió.
Mientras Tosui hacía vinagre, uno de los mendigos le dio una imagen del
Buda. Tosui la colgó de la pared de su choza y puso un letrero al lado.
El letrero decía:
«Señor Amida Buda: Esta pequeña habitación es muy estrecha. Puedo
permitirle quedarse como transeúnte, pero no crea que le pido que me
ayude a renacer en su paraíso».