Ikkyu, un famoso maestro de zen, de la era Ashikaga, era hijo del
emperador. Cuando era muy joven, su madre abandonó el palacio y fue a
estudiar a un templo zen. De esta manera el príncipe Ikkyu también se
convirtió en estudiante. Cuando su madre murió, le dejó una carta que
decía así:
A Ikkyu:
He finalizado mi labor en esta vida y ahora regreso a la eternidad.
Deseo que llegues a ser un buen estudiante y realices tu naturaleza de
Buda. Sabrás si estoy en el infierno y si siempre estoy contigo o no.
Si te conviertes en un hombre que comprende que el Buda y su seguidor
Bodhidharma son sus servidores, puedes abandonar el estudio y trabajar
para la humanidad. El Buda predicó durante cuarenta y nueve años y en
todo ese tiempo no le pareció necesario decir una sola palabra. Deberías
saber por qué. Pero si no lo sabes y todavía deseas saberlo, evita
pensar infructuosamente.
Tu madre,
Ni nacida ni muerta.
1.º de septiembre.
P. S. El propósito principal de la enseñanza de Buda era la iluminación
del prójimo. Si dependes de cualquiera de sus métodos, no eres más que
un insecto ignorante. Hay 80.000 libros sobre budismo, y si los leyeras
todos y siguieras sin ver tu propia naturaleza, ni siquiera entenderías
esta carta. Ésta es mi voluntad y mi testamento.