Gisho fue ordenada como monja cuando tenía diez años de edad. Recibió el
mismo adiestramiento que los muchachos. Cuando cumplió los dieciséis,
deambuló de un maestro de zen a otro, estudiando con todos ellos.
Permaneció tres años con Unzan y seis con Gukei, pero no pudo obtener
una visión clara. Finalmente recurrió al maestro Inzan.
Inzan no le mostró la menor distinción en virtud de su sexo. La reñía
con la intensidad de una tormenta. Le daba bofetadas para despertar su
naturaleza interior.
Gisho permaneció trece años con Inzan, ¡y entonces encontró lo que
estaba buscando!
Inzan escribió un poema en su honor:
Esta monja estudió trece años bajo mi guía.
De noche reflexionaba en los koanes más profundos,
Por la mañana se sumía en otros koanes.
La monja china Tetsuma sobrepasó a todas antes que ella,
¡Y desde Mujaku ninguna ha sido tan auténtica como esta Gisho!
Sin embargo, hay muchos más portales para que ella los cruce.
Debería recibir todavía muchos más golpes de mi férreo puño.
Después de que Gisho recibiera la iluminación, se dirigió a la provincia
de Banshu, fundó su propio templo de zen y enseñó a otras doscientas
monjas hasta que expiró en el mes de agosto.